La Rioja restringe el acceso a juegos y apuestas para proteger a menores y autoexcluidos

LOGROÑO, 30 Abr. (EUROPA PRESS) – La Rioja ha otorgado a las casas de juego y apuestas un año para que implementen un sistema biométrico de control de entrada, con el objetivo de endurecer las medidas y «proteger» tanto a los menores como a aquellas personas que se han autoexcluido.
El director general de Tributos en funciones, Jesús Ángel Garrido, ha presentado hoy en rueda de prensa, junto a la vicepresidenta de la Asociación Riojana de Jugadores de Azar (ARJA), Concha Santo Tomás, un sistema que pretende «blindar» el acceso a las casas de apuestas y juego mediante «medidas más estrictas de control».
Para ello, se establece la obligatoriedad de poner en marcha un mecanismo biométrico para el control de acceso, que verificará la identidad de las personas mediante características como la huella o rasgos faciales.
Este control estará destinado a los cuatro bingos, los 36 salones de juego, las siete salas de apuestas y también a las dos webs autorizadas por la Comunidad Autónoma de La Rioja para el juego online.
El objetivo detrás de estas medidas es «proteger» a las personas que no deben acceder a estos lugares, o realizar apuestas online, es decir, menores de edad y otros grupos vulnerables, como aquellas que se han excluido voluntariamente para dejar atrás una adicción.
No obstante, y en virtud de la protección de datos, someterse a este control deberá ser voluntario. Se aplica lo que se conoce como «derecho a la alternativa», ya que la norma «responde a un interés público prioritario, que es la protección de la salud», aunque debe ser estricta en su regulación.
Este nuevo control, ha subrayado Santo Tomás, «lo que hace es dar seguridad a esa decisión libre y consciente que toman las personas que quieren dejar de jugar», que es, ha enfatizado, «peliaguda».
Juego responsable: «Engaño»
Así, ha exclamado que «el juego responsable es una engañufla», porque con este concepto se enfoca en el jugador, pero «el problema del juego es el producto», que se está volviendo «cada vez más adictivo» y presenta «formas más engañosas de funcionar».
«Cuanto más juegas, más posibilidades tienes de perder, pero además tenemos un intermediario que se queda con parte», ha relatado. Le ha parecido «fantástico» implementar más control, porque «todo está pillado, todo es una trampa» en el juego.
