Argüello destaca la importancia del diálogo y la dignidad en la conversación sobre inmigración

VALLADOLID, 2 de mayo. (EUROPA PRESS) – El arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, ha apelado a respetar la «línea roja de la dignidad» y el «bien común» en relación con el debate sobre la inmigración. Asimismo, ha pedido «no dejarse atrapar por eslóganes polarizadores ni por la interpretación aún más polarizadora que algunos realizan a favor de sus intereses de poder», al señalar que el enfrentamiento en esta problemática contribuye a una «mayor división social».
En su carta pastoral correspondiente a la primera quincena del mes de mayo, el prelado vallisoletano ha manifestado que todos están llamados a respetar la «línea roja de la dignidad» que emana de la propia naturaleza humana y a moverse en un «ejercicio prudencial» de opciones económicas y políticas a la hora de realizar el «bien común».
El arzobispo ha hecho referencia a la Doctrina Social de la Iglesia para iluminar un debate que considera necesitado de justicia, señalando que «dignidad humana y bien común han de conjugarse de manera simultánea». Argüello ha enfatizado que «ambos principios son recíprocos y la consecución de uno es imprescindible para la realización del otro», subrayando que la polarización tiende a anular esta dualidad y a enfrentar a quienes ponen más énfasis en uno u otro aspecto.
En relación al tema de las migraciones, ha recordado que el Catecismo de la Iglesia Católica en el número 2241 establece que «las naciones más prósperas tienen el deber de acoger en cuanto sea posible al extranjero que busca la seguridad y los medios de vida que no puede encontrar en su país de origen». Por lo tanto, «las autoridades deben velar para que se respete el derecho natural que coloca al huésped bajo la protección de quienes lo reciben».
Asimismo, ha explicado cómo el Papa Francisco, desde los principios morales básicos que recoge el Catecismo, ha invitado reiteradamente a un proceso de acogida, protección, promoción e integración, donde la Iglesia debe ser «signo e instrumento de la fraternidad universal».
Además, ha apuntado que el Papa León XIV ha afirmado, en el regreso de su viaje a África, dos principios fundamentales: que los Estados tienen derecho a regular sus fronteras, pero, al mismo tiempo, aquellas personas que llegan deben ser tratadas con respeto y de acuerdo a su dignidad.
«Queridos amigos, dialoguemos, iluminados por esta doctrina, sin dejarnos atrapar por eslóganes polarizadores ni por la interpretación aún más polarizadora que algunos realizan a favor de sus intereses de poder», ha concluido el arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española.
