CCOO urge a establecer un salario mínimo de convenio de 1.500 euros y dejar de lado ilusiones.

BILBAO, 1 de mayo. (EUROPA PRESS) – CCOO y UGT han vuelto a manifestarse conjuntamente el Primero de Mayo en las capitales vascas. En este contexto, el líder de CCOO Euskadi, Santi Martínez, ha reclamado «una política salarial seria» que «se deje de cuentos de la lechera» y ha propuesto un salario mínimo de convenio de 1.500 euros. Por su parte, el presidente de la Comisión Gestora de UGT Euskadi, Tximi López, ha defendido la importancia del diálogo social y la necesidad de «mancharse las manos para lograr avances reales» frente a quienes prefieren «la parálisis».
Estas declaraciones se realizaron durante los mitines ofrecidos en Bilbao, después de la manifestación que llevó por lema «Derechos, no trincheras: Salarios, vivienda y democracia». Una marcha que también se repitió en San Sebastián y Vitoria.
El mensaje de Santi Martínez
Con motivo del Día del Trabajador, Santi Martínez afirmó que el sindicalismo confederal «no tiene fronteras, ni líneas rojas entre trabajadoras, ni trincheras». Se pronunció en contra de la guerra, señalando que «de trincheras saben mucho los criminales impulsores de unas guerras ilegales que están condicionando el mundo, promoviendo la ley del más fuerte para perpetuar guerras».
Denunció que «el capitalismo mata» y si se junta con «atrasistas», se convierte «en una pandemia mortal de imbéciles con poder». Afirmó que Europa, España y Euskadi necesitan despertar de su «letargo», asegurando que el sindicalismo confederal «va a contribuir a que despierte de ese mal sueño».
Martínez resaltó que es esencial estar «vigilantes ante la avaricia de unas patronales que, no contentas con beneficios económicos históricos, retoman el papel de plañideras cuando vienen mal dadas». Además, afirmó que las ayudas públicas deben estar condicionadas «a la protección del empleo, a un empleo de calidad y a una fiscalidad progresiva».
Salario Mínimo
En su discurso, recordó las medidas adoptadas en el marco del diálogo social, citando la subida de 66% del SMI, «un 66 por ciento más que la subida lograda por las organizaciones convocantes de la última huelga general en Euskadi por el salario mínimo vasco».
<p"Así que lecciones, las justas. A ver si va a resultar que el sindicalismo que califican como dócil es el que está condicionando de verdad las políticas públicas frente a la sobreactuación de algunas organizaciones que lo cuestionan todo pero que no cambian nada", subrayó.
El representante de CCOO defendió establecer «una política salarial seria en este país que se deje de cuentos de la lechera». Reiteró que están hablando de un salario mínimo de convenio de 1.500 euros, y destacó la importancia de «pelear ese reparto de beneficios de las empresas en favor del factor trabajo», enfatizando la necesidad de garantizar el poder adquisitivo. Martínez también defendió que ensanchar la democracia es «el mejor antídoto contra esos estrechos mentales que crecen como parásitos del descontento y fortalecen las ideas supremacistas de la ultraderecha».
Vivienda como problemáticas laborales
Por su parte, aseguró que el acceso a una vivienda es «hoy un problema generacional y generalizado» y es «también un problema laboral». Por eso, reclamó un parque público de alquiler «asequible, suficiente y real». Además, pidió extender la democracia apoyando el proceso de regularización extraordinaria que «va a sacar de la clandestinidad a miles de conciudadanas». Martínez finalizó asegurando que estarán presentes para evitar el dumping salarial a la baja que quieren establecer algunas empresas.
Perspectivas de Tximi López
Tximi López, presidente de la Comisión Gestora de UGT Euskadi, reafirmó el papel del sindicalismo de clase como «primera línea de defensa» de los derechos laborales en el contexto actual de incertidumbre global, destacando que su prioridad absoluta es la mejora de las condiciones de vida de la clase trabajadora «por encima de intereses y siglas».
Defendió la importancia de la negociación y el acuerdo que mantiene UGT, rechazando las críticas a su participación en la Mesa de Diálogo Social. Afirmó que el compromiso con los trabajadores se demuestra «con hechos y convenios, no con descalificaciones».
López también rechazó las «locuras belicistas» que afectan a regiones como Gaza y mostró su solidaridad con la flotilla humanitaria atacada por Israel. Denunció que el uso de la guerra y la especulación son herramientas de precariedad, afirmando que la inestabilidad internacional impacta directamente en la economía doméstica vasca. Sobre la crisis habitacional, subrayó que la vivienda es el pilar «sobre el que descansa cualquier proyecto vital digno y, por extensión, la cohesión social y democrática».
Finalmente, hizo un llamado a mantener la lucha diaria en los centros de trabajo y a ser constantes para «frenar a la ultraderecha y ampliar los derechos de la ciudadanía».
